La causa más frecuente por la que debe ser extraído un diente es la destrucción por caries, seguida de la enfermedad periodontal ('piorrea').
Sin embargo, existen otras situaciones en las que es precisa la extracción de un diente, aunque son muchos menos frecuentes que las anteriores:
- Dientes afectados por fracturas
- Extracción de dientes sanos para realizar tratamientos de ortodoncia
- Dientes temporales retenidos
Cuando los dientes 'de leche' no caen de la arcada a su debido tiempo, pueden provocar una alteración en la posición o erpción del diente definitivo, por lo que deben ser extraídos.
- Dientes incluidos (no erupcionados)
Los dientes incluidos son dientes que no han salido mucho tiempo después de su fecha normal de erupción. Las inclusiones dentarias más frecuentes son las de los cordales ('muelas del juicio') superiores e inferiores y las de los caninos ('colmillos'), especialmente las de los superiores.
La gran frecuencia de 'muelas del juicio' incluidas se debe a que, en la evolución del hombre, el tamaño de los maxilares ha disminuido más rápidamente que el número de piezas dentarias, lo que provoca una falta de espacio que impide la normal erupción de estas.
Esta falta de espacio hace que, en su intento de 'salir', los cordales empujen al resto de los dientes ya colocados en la arcada , provocando el apiñamiento y malposición de los mismos. De igual forma, los intentos de erupción de estas piezas provocan episodios repetidos de dolor e inflamación.
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