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Una fiesta del carnaval donostiarra: urbana,
popular, y lúdica. |
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La Comparsa de Caldereros,
así como la propia tamborrada, la comparsa
de Artzaias e Iñudes, o la de Jardineros
es una expresión del carnaval urbano: libre,
participativo, no atado a guiones ni personajes
inmutables.
Sus canciones son lúdicas, para divertirse
cantándolas y escuchándolas. Nadie
puede tomar en serio su texto, y no importa que
la llamada Canción Húngara no sea
húngara ni nada parecido.
Es carnaval, por lo que nadie pretende vestirse
como aquellos pobres nómadas venidos desde
centroeuropa a pie o en carromato; simplemente
se hace una representación lúdica
y libre de lo más llamativo de sus vestimentas. |
| Es carnaval,
por lo que son hombres disfrazados los que representan
a la Reina y a sus Damas.Es sin embargo una comparsa
tradicional y organizada, por lo que, aunque sepamos
de memoria las preciosas canciones de Sarriegui,
vamos a los ensayos durante toda una semana, porque
es un orgullo para todos que las canciones sean
aplaudidas, y que el repique de las sartenes suene
bien acompasado. |
Las
mujeres en las fiestas y en la sociedad. |
| Está claro que en sus orígenes
la Comparsa de Caldereros, como casi todas las
fiestas y actividades estaba organizada por y
para los hombres. En esos tiempos se consideraba
normal que las mujeres sólo tuvieran un
papel secundario y asignado por los hombres. Pero
desde hace más de un siglo las mujeres
han ido ocupando nuevos espacios en la sociedad.Uno
de los terrenos donde se ha plasmado esa presencia,
es el festivo: hoy en día no se concibe
una fiesta que no esté pensada por hombres
y mujeres, para la diversión de hombres
y mujeres.
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Si nos fijamos en
las fiestas donostiarras, ¿quién
recuerda hoy que la Comparsa de Artzaias e Iñudes
era en su origen sólo de hombres? Está
claro que hoy las mujeres tienen en los carnavales
una participación impensable hace poco,
y en concreto, Donostia está orgullosa
de que la mayor parte de las tamborradas sean
mixtas. Dicha integración se ha realizado
sin grandes problemas. Hoy está claro
que las mujeres no les tienen ninguna envidia
a los hombres en eso de aporrear un tambor.
Y qué decir de las diversas comparsas
de caldereros, donde se ha generalizado la participación
de las mujeres con toda libertad y en todos
los papeles: cantan, algunas tocan la pandereta,
otras bailan, y otras, tocan sus sartenes.
Nuestra comparsa, que desde los orígenes
ha recorrido las calles del corazón de
Donosti, que es la Parte Vieja, tras superar las
discusiones habidas, quiere dar este año
la bienvenida a las mujeres que quieran cantar
y tocar las sartenes. |
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